Sábado, 4 de Febrero de 2012
Oviedo es el epicentro geográfico, político, empresarial y cultural de una tierra conocida en toda España por la singularidad y calidad de su paisaje, tan agreste y auténtico como pleno de matices y contrastes.
Desde Oviedo, bien por carretera o en tren, se puede acceder a los lugares más interesantes de Asturias en poco tiempo. Las playas de Gijón y la comarca de Avilés están a una media hora, la costa llanisca a una hora y la occidental, en el otro extremo de la región, a poco más. El Museo del Jurásico de Asturias (MUJA), al que se llega desde Oviedo en apenas sesenta minutos a través de la Autovía del Cantábrico, es una de las principales atracciones que ofrece la costa oriental. No en vano, esta zona del Principado acumula las más importantes y antiguas huellas de dinosaurios del país.
El Museo de la Minería, en Sotrondio, a apenas media hora de la capital, es otra de las dotaciones que cada año atraen a mayor número de turistas, a quienes impresiona por su fiel reproducción de un pozo minero. El Museo de la Sidra (bebida tradicional asturiana que acaba de ser reconocida por la Unión Europea), en Nava, también ha registrado un importante incremento de visitantes desde su inauguración.
El Bosque de Muniellos, para cuya visita es preciso reservar cita en la Consejería de Medio Ambiente, el Parque de Somiedo, el Parque de Redes y el Parque de los Picos de Europa son otras citas siempre recomendables para los amantes de la naturaleza que visitan Oviedo y que están a escasas dos horas, por carretera, de lugares tan emblemáticos y dignos de ser contemplados.
Con apenas un millón de habitantes, Asturias ofrece al turista un territorio donde la naturaleza todavía desempeña un papel primordial, hasta el punto de que el Principado es la comunidad española que cuenta con una mayor extensión de territorio protegido, bien bajo la figura de Parque Natural o de lugares de interés comunitario (LIC).
Los Picos de Europa, con el totémico Naranjo de Bulnes, ofrecen un paisaje espectacular en cualquiera de los dos macizos, el occidental y el central, que están dentro de los límites de Asturias. Montañas que se elevan, de largo, sobre los 2.000 metros de altitud se levantan en parajes que, en línea recta, están muy próximos a la costa asturiana. Esta es, sin duda, una de las señas de identidad del territorio asturiano.
La mejora en las comunicaciones por carretera convierte a Oviedo en un enclave ideal para visitar las zonas de mayor interés de la región, bien en su zona oriental con Llanes, Arenas de Cabrales, el Museo del Jurásico de Colunga, Cangas de Onís, el santuario mariano de Covadonga o los Lagos de Enol y La Ercina como referencias de visita recomendable, o en la occidental, con parajes y pueblos tan distintos como Cudillero, Puerto de Vega, Viavélez, el cabo Blanco, los Oscos y en general la comarca definida por los ríos Eo y Navia, que aún guarda alguno de los tesoros más desconocidos de la rica geografía asturiana.
Por supuesto, si la visita tiene lugar a la zona centro de la región, la base en Oviedo todavía está mucho más justificada. Desde la capital se llega en apenas media hora a las playas del litoral de la Costa Verde. Gijón, Avilés, Salinas, Candás, Luanco ofrecen una variada oferta de posibilidades al turista con ganas de conocer. Y en la zona suroccidental, Cangas del Narcea, Degaña e Ibias ofrecen al visitante el recién creado parque de Fuentes del Narcea, que este mismo verano ofrecerá una de las mayores rutas en un espacio natural de España, con sus más de 350 kilómetros. El bosque de Muniellos es una de las joyas de este nuevo espacio natural. Otro de los municipios asturianos que atesora una naturaleza agreste es Teverga, uno de los puntos finales de la Senda del Oso. El bosque de Montemayor, en plena ascensión al Puerto de Ventana, y el Puerto de San Lorenzo, son dos de los parajes de este pequeño concejo, que duerme bajo la permanente vigía de la Peña Sobia.
En definitiva, el Paraíso Natural asturiano ofrece un sinfín de parajes y escenarios que destacan por una belleza sencilla y espectacular, potente y acogedora.
© Auditorio Palacio de Congresos Príncipe Felipe